Empezamos rodando rápidamente, hoy nos espera un paisaje de escandalo, el meandro de schlogen ó ¿schlogen significa meandro?, bueno da igual. En cualquier caso, entramos en Austria y no nos damos ni cuenta. No nos podemos echar ni la foto en la frontera porque no la hay. Poco antes de llegar al meandro, se me va la flapa, me confundo y me meto por una carretera que sube un pequeño pero intenso puerto. Elena maldice mientras vamos subiendo poco a poco. Al llegar al meandro paramos a comer unas fruticas y unas salchichillas secas picantes que venden.
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| Mientras degustábamos las viandas. |
| Las señales han cambiado, estamos en Austria. |
Esta parte del camino está bastante concurrida, la verdad es que es espectacular, las curvas que describe el río y el lugar por donde discurre el camino, siempre pegadico a la orilla.
Una vez pasada la zona de meandro, volvemos a la gran llanura, hace calor y es hora de comer. Buscamos un super pero es domingo y están cerrados, habrá que comer de restaurante. Vemos un chiringuito de lo más curioso, tipo a los de la playa pero a la orilla del río. Tienen una barbacoa y parece que lo típico es el fisch-stek, pues habrá que probarlo. Uno para cada uno, una ensalada de patatas, unas rodajas de pan y todo bien regadito de cerveza. Es realmente curioso, primero compras los tikets en el bar y luego vas a la barbacoa y los cambias por el pescado, este te lo dan envuelto en un papel de estraza y con un limón en la tripa.
| Al ATAQUEEEEEEE!!!! |
| Casi me como hasta la raspa. |
Nos hemos propuesto llegar a Linz, el calor es sofocante pero chino chano conseguimos llegar. Ahora toca encontrar el camping, en la entrada una amable pareja nos indica que esta en la otra punta. Cuando ya estamos en la otra punta preguntamos a una moza que en hablaba un perfecto austriaco a un volumen ultrasusurrante, yo creo que llevaba un morao importante. Así que no nos sirvió de mucha ayuda pero a base de dar vueltas lo encontramos. Esta al lado de una enorme laguna, donde los locales van a bañarse y a tomar el sol. Así que alli donde fueres, haz lo que vieres. Elena decía de ir a ver Linz, pero la verdad es que yo no tenía ni pizca de ganas. Como estábamos bastante lejos del centro no me costo mucho convencerla y tomarnos lo que quedaba de día de relax. Cenita de restaurante y a dormir. Mañana más.

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